Hace un par de meses llegó a consulta un hermoso peludo llamado Benie, un viejo pastor inglés que derretiría a cualquiera, su familia estaba muy preocupada por una serie de síntomas que no tenían un patrón conocido, así que siguiendo nuestros consejos acudieron de inmediato a Mr. Can para poder darles un diagnóstico.
Benie no había cumplido el año cuando comenzó a perder peso, por más que le ofrecían comida a las horas que estaba acostumbrada no lograba terminarla y así de a poco se fue poniendo flaco, además notaban que vomitaba lo poco que comía, esto fue la primera alerta, su familia pensó que se trataba de alguna infección estomacal por lo que decidieron esperar unos días, sin embargo, nos cuentan que en ese lapso comenzaron a sentirlo más caliente de lo habitual y con secreciones que en sus ojos y nariz que no eran normales, con todo este cuadro pensaron en varias afecciones como moquillo, parvovirus y decidieron no adivinar más.
Después de la evaluación y estudios pertinentes nos dimos cuenta que se trataba de hepatitis canina, que es un adenovirus muy grave, pues es altamente contagioso, además de que puede ser mortal, cuando les comentamos esto, pudimos ver la preocupación en sus ojos, sin embargo, les explicamos que, gracias a que no esperaron más tiempo para traerlo podríamos tratarlo de manera oportuna.
El tratamiento para la hepatitis canina de Benie lo basamos en antibióticos, ya que no hay un medicamento específico para la enfermedad, por lo que tenemos que atacar los síntomas y controlar las infecciones secundarias, también otros medicamentos para los vómitos, fiebre y diarrea. Complementado se le dio una dieta especial para peludos con insuficiencia hepática y recomendamos no someterlo a ningún esfuerzo físico. Su familia siguió estas recomendaciones al pie de la letra y les pedimos que lo trajeran a consulta periódica para ir evaluando su avance.
La buena noticia es que la hepatitis canina en Benie fue cediendo, lo cual alegró mucho a toda su familia y a nosotros también, aquí es donde reforzamos la importancia de que seamos observadores con nuestros amigos peludos de cualquier cambio en su físico y estado de ánimo, además de llevarlo de manera regular con el veterinario para revisiones periódicas.
Aquí hay un final feliz, sin embargo, no siempre es así, la hepatitis canina tiene altos porcentajes de mortalidad, de ahí que podamos identificarlo en nuestros peludos oportunamente, además de los síntomas que tuvo Bernie, se puede presentar letargo, sed excesiva, inflamación de su vientre, orina en exceso y lo más conocido de esta enfermedad el color amarillento en piel, orejas o encías, conocido como ictericia, ante cualquier de estos signos acude inmediatamente a que revisen a tu peludo.
Podemos ganar la lucha contra la hepatitis canina, solo mantente atento y así como la familia de Benie toma cartas en el asunto para correr con el mismo destino que él, por supuesto sigue asistiendo a sus revisiones periódicas y nos da gusto ver a un peludo saludable.
Referencias:
https://www.redcanina.es/hepatitis-canina-sintomas-y-tratamiento/#Cuales_son_los_sintomas_de_la_hepatitis_canina


