Las cosas novedosas siempre causan asombro, pero también incredulidad, para normalizarlas es necesario que se usen y se compruebe su efectividad para después esparcir la opinión respecto a ellas, consideramos que es el caso del microchip de mascotas, este dispositivo que se injerta en nuestro peludo amigo para que en caso de extravío podamos localizarlo.
Aunque es cada vez más común escuchar sobre este chip en nuestros peludos, aún falta camino por recorrer para que la mayoría de ellos puedan contar un este sistema que es tan pequeño como un grano de arroz y que se inyecta debajo de la piel de nuestro amigo para poder rastrearlo, funciona a través de un número de identificación único que se localiza en este diminuto circuito y que a su vez se encuentra en una base de datos internacional donde se puede cotejar con el nombre de la familia a la que pertenece, qué maravilla ¿cierto?, pensar que si un día no encontramos a nuestro peludo, puede ser fácilmente localizado, parece sacado de una película de ficción, pero ahora es real.
El microchip de mascotas entra en acción al ser leído por un escáner con el que cuentan organismos como refugios de animales, oficinas relacionadas y algunos veterinarios, por ejemplo, en Mr. Can, ya contamos con él, así que, si alguien encuentra un peludo perdido, pueden llevarlo a cualquiera de estos lugares y la lectura del chip arrojará este número único que al ser cotejado con una base de datos arrojará la información necesaria para ser entregado a donde pertenece.
Por supuesto que este procedimiento funciona, lo que hace falta es que se propague esta nueva modalidad de cuidar a nuestros pequeños amigos y cada vez sean más los que cuenten con este localizador. Otro punto en contra es que existe renuencia a este microchip de mascotas porque debe ser insertado bajo la piel y se tiene la creencia que es doloroso o que trae consecuencias negativas, sin embargo, no es así, ya que es un procedimiento rápido que se siente solo como un pellizco y no tiene contraindicaciones si es puesto por un profesional.
Se podría pensar que una placa es igual de efectiva que este novedoso invento y sin la necesidad de inyectar a nuestra mascota, pero tiene la desventaja de que con el paso de los años y desgaste no se perciban bien los datos, que el collar se caiga o que se extraído de manera deliberada, si bien, no se puede lidiar tan fácil con un robo de pequeños peludos, el microchip siempre estará ahí, ya que tiene una duración de 25 años aproximadamente y será una prueba irrefutable de la familia de la que forma parte.
Si por alguna razón el pequeño amigo cambia de dueño, puede actualizarse la base de datos, con los debidos procedimientos y filtros para que el robo no sea algo tan sencillo de realizar. Anímate a proteger a tu peludo de extravío, asegúrate que lleve consigo el camino a casa.
Referencias:
Has tu cita aquí.


